Ministerios

Oración e intercesión 

 

 

El ministerio de Oración esta formado por miembros de la comunidad que entienden el valor de la oración al Padre a través de nuestra intercesora la Santísima Virgen María.

 

La base para el crecimiento de la iglesia esta en la oración es por eso que nuestro ministerio de intercesión es un ministerio serio, comprometido y en constante comunión. 

El Catecismo de la Iglesia Católica en el numeral 2634 dice: “La intercesión es una oración de petición que nos conforma muy de cerca con la oración de Jesús. Es el único intercesor ante el Padre a favor de los hombres, de los pecadores en particular” (Ro. 8:34 y Heb. 7:25).

 

“Interceder es pedir a favor de otro, es desde Abraham, lo propio de un corazón conforme a la misericordia de Dios”.

 

El servidor debe estar atento a las necesidades de los demás. La oración del justo puede mucho (Stg 5:16) e igualmente cada servidor necesita la oración de los demás (Col. 4:3). Debemos ofrecer oraciones intercesoras por:

 

a)      Todos los que están en autoridad (Tim. 2:2).

b)      Los que sirven al Señor (Fil. 1:19).

c)      Quienes nos persiguen (Mt. 5:44).

d)     Los que nos abandonan (2 Tim. 4:16).

e)      Por los enfermos (Stg. 5:14).

f)       Por todos los hombres (1 Tim. 2:1).

 

Todo cristiano, por ser cristiano, y aunque no sirva públicamente está llamado a interceder por los demás para que vengan a los pies de Cristo. La Biblia claramente dice: “Por lo tanto, el que está unido a Cristo es una nueva persona. Las cosas viejas pasaron; se convirtieron en algo nuevo.Todo esto es la obra de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el encargo de anunciar la reconciliación”. (2 Cor. 5:17-18).

 

 Todos tenemos un llamado a la intercesión, pero algunos son llamados al Ministerio de Intercesión.  ¿Quiénes podrán hacer este trabajo efectivamente?

 

 CUALIDADES BASICAS PARA EL MINISTERIO DE INTERCESIÓN

 

a)      Tener la convicción (fe) de que Dios escucha y contesta sus peticiones a favor de los demás.

b)      Tener un gran amor y compasión por los demás, y ser sensible a sus sufrimientos.

c)      Su mayor interés no es su propia persona o reputación; sino la Gloria de Dios.

d)     Tener conciencia de la importancia del Espíritu Santo como vehículo en la comunicación con Dios.

e)      Tener su vida sacramentalmente en orden.

f)       Ser obediente a Dios, a la Iglesia, a sus pastores y líderes.

g)      Congregarse regularmente.

h)      Tener conocimientos bíblicos básicos para poder orar conforme a la voluntad de Dios.

 

Una oración de intercesión hecha con fe, humildad y compasión, puede tocar profundamente el corazón de Dios y traer una gran bendición para el pueblo de Dios.

Liberación 

Los que forman el equipo del ministerio de liberación deben ser personas aprobadas en la fe (NUNCA RECIEN LLEGADOS) personas consagradas de buen testimonio de santidad dentro y fuera de la iglesia; fieles a la asistencia de la iglesia y obedientes a su autoridad; personas de oración; conocedoras de la biblia; maduras y emocionalmente equilibradas; prudentes;  capaces de escuchar y trabajar en equipo 
 

El ministerio de liberación no es un ministerio separado, sino que va unido al ministerio de evangelización. “La Iglesia se mira así misma como enviada por Cristo a predicar el Evangelio a todas las criaturas y proclamar que el Hijo de Dios, por su muerte y resurrección nos ha liberado del poder de Satanás y de la muerte; y nos ha llevado al Reino de su Padre”. La misión de la Iglesia espera que al proclamar la Palabra, ésta vaya acompañada con señales milagrosas, incluyendo la liberación (Cf. Mc.16:14). Satanás es el gran enemigo de Dios que obstaculiza nuestro encuentro con el Señor. Por lo tanto debemos conocer su forma de proceder, para estar prevenidos para sus ataques y asumir responsabilidad para combatirlo.

La actividad maligna de Satanás tiene varios grados:

 

La tentación – Las tentaciones que provienen directamente del demonio, como las de Cristo en el desierto, pueden conocerse por su astucia, por su fuerza e insistencia y por la manera repentina y violenta como se presentan.

 

Oposición – Satanás y sus espíritus malos tratan de prevenir la predicación del Evangelio. El enemigo trata de bloquear, para que personas vengan al Señor o evitar el crecimiento espiritual de los cristianos.

 

Opresión – La acción satánica de manera parcial sobre algunas áreas de nuestra persona. Aquí las personas experimentan ataques compulsivos en uno o más aspectos de su conducta personal, como: drogas, alcohol, sexo, depresión severa y tendencias suicidas.

 

Posesión – La ocupación del cuerpo de una persona por Satanás, él cual ejerce dominio directo sobre el mismo, de suerte que el endemoniado deja de tener domino total o parcial de sus actos. Es ésta posesión total cuando el exorcismo es adecuado.

 

Todo bautizado debe orar por sus hermanos, pero se debe discernir con prudencia cuando se trata de sanación interior o de oración por la liberación de espíritus malignos. Confrontarse con espíritus malos sin la debida preparación es una imprudencia que debe evitarse. En casos de posesión es recomendable consultar con el Párroco de la Iglesia o con algún sacerdote que puede proveer orientación o referencias y así proceder con cautela.

 

Recomendaciones

 

1) Los que forman un equipo de oración de liberación deben ser personas aprobadas en la fe (nunca recién llegados). Personas consagradas de buen testimonio de santidad dentro y fuera de la Iglesia; fieles a la asistencia de la Iglesia y obedientes a su autoridad; personas de oración; conocedores de la Biblia; maduras y emocionalmente equilibradas; prudentes; capaces de escuchar y trabajar en equipo; que no buscan llamar la atención sobre su persona.

 

2) Se debe pedir mucha sabiduría para poder discernir si estamos tratando con un caso de opresión maligna, o solo de un caso de enfermedad física, sicológico o emocional.

 

3) Durante la oración se debe evitar la gritería y el emocionalismo. El poder para liberar está en nuestra fe en Jesús.

 

4) La oración de renuncia es muy importante, pues la persona oprimida debe asumir la responsabilidad  de hacer un pacto con Dios, indicando que no volverá a practicar la situación o volver al lugar que le causó la opresión.

 

5) Después de la oración de liberación, el equipo ha de cuidar que la persona siga recibiendo apoyo espiritual y creciendo en la vida cristiana. 

Sanación 

Somos laicos comprometidos quienes Dios nos ha llamado al ejercicio de sanación en plenitud, toda persona en el ministerio de Sanación debe tener la actitud del samaritano que solo se puede conseguir siendo sensible al sufrimiento ajeno y sintiendo en la propia carne la misericordia de Jesús hacia los hombres.
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